lunes, 6 de abril de 2026

CHARLAS CON ALEX, VII Politica municipal

 

—Abuelo, pensando en lo que me dijiste el ultimo día, ¿la política municipal también es así?

—Toda la política de hoy día es muy parecida, sino que la municipal tiene rasgos ligeramente diferentes por ser más cercana. El problema se produce cuando la política cercana se plantea como si se tratara de la de los grandes partidos en los que son los líderes nacionales los que encabezan la campaña y los que buscan el voto. Eso es una falacia que no deberíamos consentir, otra perversión del sistema. En la política municipal, y aún en la autonómica, debería primar la buena administración por encima de las ideas políticas.

—Pero, en definitiva, cada partido tiene un ideario y una forma diferente de entender la sociedad.

—Sin duda, pero en un pueblo de quince o veinte mil habitantes, pongo por caso, lo que les interesa a los vecinos es que los recursos de que dispone su ayuntamiento se administren bien, se dediquen a obras realmente necesarias, se implemente la sanidad, se dote a colegios e institutos de los medios necesarios, se mantenga la limpieza de las calles, se garantice la seguridad y la igualdad. Con independencia del partido que ostente el poder, esas han de ser tareas comunes a cualquiera de ellos y por las que los ciudadanos que los juzguen les permitan seguir gobernando o los envíen al ostracismo.

—Eso si hay un partido que tenga mayoría.

—No exactamente, cada día se está apreciando con mayor frecuencia que se puede gobernar con un partido en minoría, lo que obliga a pactos y tratos en los que han de participar todos los representantes del vecindario o la ciudadanía. Así se hubieran evitado proyectos megalómanos e inútiles como los muchos aeropuertos que proliferaron en su momento en las Comunidades Autónomas gobernadas por mayorías y que ahora no se sabe qué hacer con ellos.

—Pero los ayuntamientos no pueden hacer aeropuertos.

—Desde luego que no, si pudieran, seguro que alguno se atrevía, pero lo que sí pueden hacer, cuando disponen de mayoría absoluta, es dejarse tentar por el clientelismo, y revivir el viejo sistema caciquil que tanto mal ha hecho a este país. El poder absoluto corrompe absolutamente y no tener que dar cuentas de nada es muy peligroso.

—Abuelo, volvemos al principio. Si la ciudadanía o el vecindario o como quiera que quieras llamarlo decide dar la mayoría a un partido, no hay nada que objetar.

—Desde luego que no, el respeto a la decisión de las urnas es incuestionable, igual de incuestionable que el derecho de los partidos a los que las urnas han mandado a la oposición de mantenerse vigilantes y activos con la gestión municipal o autonómica, en defensa de los ciudadanos que los han votado, con el mismo derecho que a los demás.

—Pero en un consistorio autonómico con mayoría absoluta, poco puede hacer la oposición.

—Desde luego, ese es el punto álgido de la cuestión, si el partido en el gobierno lo hace bien, estupendo, pero si lo hace mal no hay posibilidad de hacerlos enmendar la plana. Por eso te decía yo que no están los tiempos para mayoría absolutas.

—Pero si las urnas la conceden…

—Pues a aceptarla y a hacer lo que en buena lid corresponda.

domingo, 5 de abril de 2026

CHARLAS CON ALEX, VI. Constitución

 

—Abuelo, me dijiste que la Constitución actual necesita una urgente revisión y me dejaste perplejo ¿No es ese el papel del legislador? ¿No están para eso nuestros diputados —y diputadas— a los que mantenemos en cómodas residencias en Madrid con salarios más que dignos?

—Pues sí, pero resulta que, para una revisión constitucional, según dice la vigente en su artículo 167, se requiere un acuerdo de las tres quintas partes de ambas cámaras, lo que parece hoy inalcanzable. Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato. Con el guirigay que hay en el Congreso, me parece que tenemos Constitución para rato.

—Eso no es bueno, las constituciones tienen que ser un elemento vertebrador y ágil, si no se vuelven inoperantes y pueden hacer más daño que beneficio.

—Claro, por eso los ingleses no la tienen escrita y así no hay problema.

—Bueno, tienen su Carta Magna.

—Sí, pero es de la época de Juan sin Tierra, en 1215 y tampoco está vigente. Los ingleses se rigen por las normas y leyes del parlamento, por el derecho consuetudinario y por el conjunto de normas que llaman constitución no codificada. Los que lo tuvieron más claro fueron los americanos. En 1787 se proclamó su Constitución como un documento inamovible. No me resisto a recordarte el comienzo porque me parece uno de los textos fundamentales más hermosos, sobre todo teniendo en cuenta el momento histórico de que se trata: Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una unión más perfecta, establecer justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la libertad, proclamamos e instituimos esta Constitución para los Estados Unidos de América.

—¡Abuelo, que eso ya lo sabía, está por todas partes!

—Bueno, no seas tan sabihondo, nunca es malo repetir las cosas, lo que abunda no daña. En lo que quería insistir es en que arbitraron un sistema estupendo para que la Constitución no se les quedara anticuada ni tuvieran dificultades para modernizarla si no se ponían de acuerdo como nos pasa a nosotros ahora, y es ir añadiéndole enmiendas para cada caso, así es más fácil lograr un consenso en asuntos puntuales y la cosa funciona estupendamente. Creo que van por la enmienda numero veintisiete.

—¿Y por qué no se hace algo parecido en España?

—Es lo que habría que preguntar a nuestros políticos, pero de momento no es tema que les preocupe, bastante tienen con sacar adelante el día a día y parapetarse contra los disparos de la oposición. Sobre todo, ahora que se avecinan elecciones y están todos enloquecidos porque se juegan muchos puestos de trabajo y, sobre todo, muchos asuntos, y muy serios en lo que se refiere a temas fundamentales: las libertades, la sanidad, la educación, las pensiones, y, sobre todo, la economía. Si la economía no va bien, nada puede ir bien. Ya sabes que “donde no hay harina, todo es mohína”.

—¡Abuelo, pareces más catalán que yo!

—Algo se me habrá pegado después de tantos años.

 

sábado, 4 de abril de 2026

CHARLAS CON ALEX, V. Republica

 

—Abuelo, volviendo a lo del otro día, le eché un vistazo a la Política y en una nota a pie de página dice que la mejor Constitución es una aristocracia mixta, una mezcla de aristocracia, oligarquía y democracia; o bien una politeia, mezcla de oligarquía y de democracia que puede resumirse como “republica”.

—Esa era una palabra que estaba proscrita en mis tiempos, fíjate tú que cosas. Hoy por fortuna se habla de ella con la mayor naturalidad, hay debates sobre monarquía o república y es muy posible que, andando el tiempo llegues a ver a esa señora más de cerca. Pero a lo que vamos de las mezclas: me gustan, como los perros de mil razas que tienen un poco de todas ellas y suelen ser listos y capaces de adaptarse a cualquier situación. Por eso no me gustan los gobiernos con mayoría absoluta ni las dictaduras de cualquier clase que sean.

—Pero si no hay una clara voluntad que mande, es difícil llevar a cabo un proyecto político.

—Es difícil pero no imposible, ahí radica el mérito del quehacer político: en aunar voluntades, escucharse unos a otros, tomar en cuenta las opiniones de los demás, aunque sean discrepantes de las nuestras —siempre que estén dentro de la legalidad— y en llegar mediante pactos y consensos a acuerdos en los que se sientan reflejados todos los ciudadanos, sea de la tendencia que sea. Eso es mucho más complicado y requiere más categoría y cintura política que gobernar con el “ordeno y mando” como se hace en las dictaduras.

—A mí eso de las dictaduras me suena a cuento chino.

—Precisamente, ahí tienes a China con una dictadura, del proletariado o de lo que sea, un tipo de gobierno sin libertades y con terribles carencias democráticas y sin embargo se ha puesto a la cabeza del mundo en temas económicos y están colonizando media África. Observa la paradoja. A lo mejor si le preguntáramos a un chino si prefería morirse de hambre como antes o comer todos los días tres veces, aunque tenga menos libertad, nos sorprendía su respuesta.

—La próxima vez que vaya a un restaurante chino lo pregunto.

—Prueba, pero me da que son demasiado discretos y tienen bastante con buscarse la vida en un país tan alejado del suyo para meterse en más conflictos. Cíñete al estudio de la Constitución y no le busques tres pies al gato.

—Será de las constituciones, porque en este país, después de las monarquías absolutas, llevamos unas cuantas.

—Y tanto, nada menos que ocho: la famosa “Pepa” de Cádiz que inauguró la serie, y luego las de 1834, 1837, 1845, 1869, 1876, 1931 y por fin, la vigente desde 1978. Unas duraron más y otras menos.

—La actual es de las que más ha durado, ¿no?

—Si no contamos la de la Restauración de 1876, sí. El problema de las constituciones es que, como todo lo humano, necesitan prudentes y periódicas revisiones. Sólo los libros sapienciales permanecen incólumes a través del tiempo. Por eso tienen tantas dificultades para irse adaptando a la actualidad.

—¿Quieres decir que nuestra Constitución actual necesita una revisión?

—Desde luego. Es más, te diría que la pide a gritos. Hay muchos temas que ya han quedado obsoletos, empezando por la monarquía, la relación con la iglesia católica y otras confesiones que no tenían presencia en nuestro país cuando se redactó, la distribución territorial y un largo etcétera.

—¿Y por qué no se ponen a ello?

—Ay, amigo mío, eso es harina de otro costal.

 

lunes, 8 de septiembre de 2025

VERANO Y BOLAÑO

Últimos días del verano, cae la tarde de un día templado y bonancible que se ha metido en borias -quizás las cabañuelas-, y deja caer unas gotas, gordas y ruidosas que refrescan el ambiente.

Pienso que hay que preparar leña para el invierno, aunque quizás no sea necesario si el cambio climático sigue haciendo de las suyas, aguardaremos hasta ver que cara trae el otoño.

Recuerdo con nostalgia los días pasados en Blanes, ese precioso pueblo de la Costa Brava que fue patria de Roberto Bolaño durante un tiempo y que solo ha tenido con él el detalle mínimo de dedicar a su recuerdo una sala de la biblioteca pública que visitaba con frecuencia. Gerona, sin embargo, le dedicó una calle.

Bolaño tuvo mala suerte con su hígado que le impidió cumplir los cincuenta y uno en el 2003, a pesar de lo cual dejó tras de sí una importante obra poética y narrativa sin contar con la torrencial novela 2666, cuyo título parece una referencia al nombre de la bestia en la que cree tanta gente. Fue un chileno comprometido, además de con la literatura, con la política de su país, al que viajó para sumarse al movimiento de Allende y tuvo la mala suerte de encontrarse con Pinochet cuando llegó después de atravesar Méjico con medios precarios y toda suerte de fatigas. Para nosotros fue una suerte porque eso lo trajo a Cataluña, primero al Raval de Barcelona y luego a Blanes donde vivió -junto a su mujer, sus hijos y las estrecheces que lo persiguieron siempre-, sus últimos años. Nos dejó un hermoso patrimonio –Los detectives salvajes, El gaucho insufrible, Sensini, La literatura nazi en América, Estrella distante y otras varias que no cito…, artículos y cuentos- del que le seremos deudores para siempre.

Si tuvo suerte -y justicia- con los premios que reconocieron su calidad literaria –Herralde (1958), Ciudad de Irún, Kutxa Ciudad de San Sebastián, Municipal de Santiago de Chile, Salambó (póstumo)….- que paliaron en los últimos tiempos sus dificultades económicas.

Nostalgia veraniega, nostalgia literaria…

 

martes, 18 de julio de 2023

CHARLAS CON ALEX, IV. Aristóteles

 

—Abuelo, no me quedó claro lo de Aristóteles, le he dado un repaso a la Política y todavía se me ha hecho más espeso el asunto.

—Vaya, me alegro de que nuestras charlas te susciten la consulta a las fuentes, ¿a qué conclusiones llegas, mi joven amigo?

—Pues, para empezar, renuevo mi sensación de asombro. Que un señor de hace dos mil cuatrocientos años sea capaz de darnos lecciones de democracia aprovechables todavía, me parece algo digno de consideración. Claro que dice cosas que hoy día serían más que denostadas.

—¿Por ejemplo?

“Y también en la relación entre macho y hembra, por naturaleza, uno es superior y otro inferior, uno manda y otro obedece. Y del mismo modo ocurre necesariamente entre todos los hombres” (referido a Esparta). Imagina si esto lo oye un o una feminista. O este otro referido a la esclavitud: “Está claro que unos son libres y otros esclavos por naturaleza, y que para estos el ser esclavos, es conveniente y justo”.

—Tú mismo acabas de recordar que eso se dijo hace muchos años, la sociedad de entonces no tenía nada que ver con la de ahora, ni siquiera estaba en nuestro espacio geográfico y sin embargo, algunas de sus sentencias y recomendaciones tienen una gran vigencia en nuestros días, por ejemplo esta, en la que no sé si habrás reparado: “Unos gobiernan y otros son gobernados alternativamente”, que nos retrotrae al principio de nuestra conversación, cuando echábamos un vistazo a la forma de gobernar en democracia.

—La Política de Aristóteles es muy extensa y para desentrañarla se necesita un estudio especializado, incluso recurrir a aproximaciones.

—Desde luego, eres afortunado, tienes mucho tiempo por delante y si pones el interés y el esfuerzo necesarios, llegarás a conclusiones interesantes que te ayuden a encontrar el camino adecuado en la vida. Y no es tan farragoso el libro como parece, se limita a estudia las diversas formas de gobierno que el autor conoce de los pueblos de su entorno, las compara y hace un análisis de sus ventajas y desventajas teniendo en cuenta las diferentes constituciones.

—Eso me ha sorprendido, creía que el asunto de la Constitución era relativamente moderno.

—¡Que va! Piensa que desde el origen de los tiempos los estados han necesitado regirse por leyes y códigos. Ahí tienes el de Hammurabi, rey de Mesopotamia, del año 1750 a.C. que recogía un conjunto de 282 leyes.

—Ese no fue el primero.

—Efectivamente, pero fue el más recordado y el que tuvo mucha influencia en culturas superiores.

—Por ejemplo, en la judía.

—¿Lo dices por lo del ojo por ojo?

—Sí, y por la influencia que ha tenido desde entonces, en realidad es un llamamiento a la venganza pura y dura que resulta un pensamiento muy extendido hasta la actualidad. Todo el mundo pretende vengarse de la agresión o del insulto, nadie se queda conforme con las sentencias judiciales: al que gana le parece que le han dado menos de lo que merecía, y el que pierde, no te digo.

—Las personas son las mismas y se comportan de forma parecida desde Hammurabi hasta nuestros días.

—Eso parece, pero no me has aclarado lo de la Constitución.

—Es tarde, lo dejaremos para otro día.

—Vale.

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de julio de 2023

CHARLAS CON ALEX, III. Elecciones

 

— Abuelo ¿Cómo han ido las elecciones regionales?

—Como siempre: para unos bien y para otros mal. Para los que han ganado, estupendo, para los que han perdido, fatal. Y lo triste es que se ha votado en clave nacional y no provincial.

— En eso tienen parte de culpa los candidatos nacionales, pero ese es el juego de la democracia, ¿no? Habíamos quedado en que la voluntad de la mayoría es la que manda y hay que respetarla.

—Desde luego. El asunto es que a veces la mayoría se decanta por opciones que a otra mayoría minoritaria le parecen disparatadas.

—¿Lo dices por Vox?

—Desde luego. Yo, que he vivido otra época y he estudiado los disparates que se vivieron en épocas pasada con el fascismo y el nacismo me estremezco al pensar que puedan volver cosas como aquellas, hoy que tenemos todas las posibilidades de incorporarnos a un mundo de ideas avanzadas.

—Pero los que votan eso deben tener sus razones.

—“Eso”, como tú dices, es lo estremecedor, que haya gente en este país que se deje seducir por las tesis de un partido como “ese al que usted se refiere” que lleva en su programa una sarta de disparates retrógrados, machistas, xenófobos, negacionistas ignorantes y con un tinte fascista propio de siglos pasados. Parece una foto en blanco y negro de los años cincuenta de nuestro país que tú, por fortuna no has conocido: El torero, la manola, el cura brazo en alto y el jefe bajo palio.

—Lo grave (con ser eso grave), me parece a mí, es que lo apoye otro partido con posibilidades de gobernar que debía acercarse a una derecha moderada y europea, que hace mucha falta en este país.

—Pues ya lo ves, a la hora de encaramarse al poder, la ética salta en pedazos y si hay que aliarse con el diablo, pues se alía uno. Lo importante es subirse al macho, y si hay que mentir, se miente.

—Pero que pena, ¿no? Tantas ventajas sociales conseguidas, tantas leyes de ampliación de libertades, tantas conquistas sociales alcanzadas, tanto bienestar para los trabajadores y los pensionistas, tirados por la ventana. ¿Qué se le reprocha al gobierno que las ha pasado canutas con la pandemia, la guerra rusa, la inflación europea y toda suerte de calamidades?

—También el gobierno ha cometido muchos fallos y, como siempre ha faltado pedagogía y han sobrado excesos verbales que pasan factura. Inaugurar un gobierno de coalición, cosa inédita en el país, ha tenido muchas dificultades, ha habido muchos giros que la gente no he encajado bien, ya sabes que es tradición de la izquierda —penosa tradición— ir cada uno por su lado y en caso de disputa quedarse en casa a la hora de votar.

—Habrá que confiar en que las nuevas expectativas nos traigan soluciones a este disparate que nos amenaza.

—En ello estamos. Por fortuna parece que se homogeneiza el bloque de izquierda. Los agoreros personalistas, expertos en poner palos en la rueda de cualquier proyecto que no sea el de “yo, mi me, conmigo”, ya pueden quedarse en casa y con la boca cerrada. Bastante daño han hecho con tal de seguir en candelero, aunque sea parapetándose tras los micrófonos.

—Esos también nos engañaron.

—Y aquellos polvos han traído estos lodos, pero sursum corda, no perdamos la esperanza y vamos a por todas. Vamos a sumar en vez de restar. Sois los jóvenes los que tenéis que luchar por un tiempo de renovadas esperanzas y libertades. Es hora de sumar.

—De acuerdo, abuelo, vamosss.

 

 

 

 

 

 

                

lunes, 26 de junio de 2023

CHARLAS CON ALEX, II. Votos y políticos.

 

 —Abuelo, si cada persona es un voto y no todas están igualmente capacitadas para emitirlo con ecuanimidad ¿Qué garantía tenemos de que al gobierno de la comunidad lleguen los mejores?

—Planteado así, ninguna. De ahí las famosas campañas en que los políticos de uno y otro signo se desgañitan como pescaderas (dicho con todo respeto a las pescaderas, cuyo esfuerzo y madrugones deberían imitar muchos de ellos) intentando vender el producto de que disponga cada uno. En eso coinciden derecha, izquierda y centro. No hay diferencia.

—Pero ¿no sería mejor analizar los logros conseguidos por el gobierno que acaba su periodo legislativo y en base a eso tomar decisiones?

—La clave de bóveda sería analizar detenidamente el grado de cumplimiento del programa electoral con el que se presentaron, pero eso resulta farragoso, difícil y engañoso, porque ya se ocupan muchos de ellos en disfrazar y maquillas los datos o las realizaciones. Siempre hay excusas, retrasos imprevistos, añadidos, sobrecostes, dificultades de toda índole, epidemias, accidentes meteorológicos, ten en cuenta que no hay persona más hábil para disfrazar la verdad que un político.

—No me digas eso, abuelo, que yo quiero ser político.

—Pues ya sabes lo que no tienes que hacer: vivir de la política.

—Entonces ¿Cómo me hago político?

—Lo primero es que seas persona de bien y ciudadano solidario. Terminar los estudios que hayas escogido y buscarte un trabajo. Integrarte en la sociedad y cuando estés preparado y conozcas la realidad de tu entorno y de tu país, si decides participar en política durante un periodo, accede a ella y compórtate con honradez. Acabado ese periodo, vuelve a tu trabajo y continúa siendo un ciudadano normal, aunque permanezcas atento e implicado en cualquier forma de política, tampoco es necesario que seas modélico. En eso si puedes hacer caso a lo que dice Aristóteles.

—Entonces ¿no puedo ser político profesional?

—Puedes ser lo que te dé la gana, pero la perversión de la política es que ahora se fabrican políticos a medida, con el mismo procedimiento para rojos, verdes y amarillos: se accede a la universidad, se cursan Ciencias Políticas, simultáneamente se milita en las juventudes del partido de que se trate y se va adquiriendo experiencia en cepillados de espalda y luchas intestinas. El político, ese político, ya está hecho. El resto de su vida será el partido, ya no hace falta que piense más, basta con remitirse a las directrices que le marquen, como si hubiera ingresado en un cenobio o se hubiera hecho forofo de un club de futbol, adhesión inquebrantable for ever.

—Pues sí que lo pintas mal.

—Lo pinto como es. Si no, echa un vistazo a tu alrededor y dime que ves.

—Pues veo que no todo es así, los hay que abandonan sus trabajos durante un tiempo, acceden a la política durante un periodo y luego vuelven a la vida “civil”.

—Benditas excepciones, pero en general, los grandes partidos se han convertido en agencias de colocación. El que entra en ellos, se pasa la vida haciendo méritos para que el partido los vaya colocando en puestos sucesivos, dándoles la “patada hacia arriba” cuando triunfan en un puesto hasta lograr su nivel de incompetencia, como dice el principio de Peter. Los dirigentes del partido, a su vez, se muelen los cascos buscando donde colocar a tanto aspirante +con los que están comprometidos porque los ayudaron en el ascenso.

—Pues vaya perspectiva.

—No pretendo que te desanimes, es para que seas consciente de cómo está el asunto y obres en consecuencia.

—Tomo nota, como decía Juncal.

 

 

 

 

 

lunes, 19 de junio de 2023

CHARLAS CON ALEX, I. Democracia

Alex tiene 21 años, habla tres idiomas y está en la universidad cursando Ciencias Políticas. Yo, a su edad, hablaba a duras penas castellano, estaba en la mili de un ejército obsoleto y con los estudios a medio terminar. Las cosas han cambiado mucho. Alex es afortunado con acceso a una educación que en mis tiempos estaba reservada a muy pocos, a los hijos de los que resultaron vencedores de la desdichada Guerra Civil que perdimos todos. Los demás sobrevivieron como pudieron en las catacumbas.

Alex tiene inquietudes sociales y por eso milita en las Juventudes Socialistas. Con frecuencia hablamos de política, unas veces coincidimos más y otras menos, no en vano nos separan sesenta años y educaciones muy diferentes, aunque también es cierto que nos unen lazos familiares potentes. A veces me sorprende con cuestiones a las que no sé dar clara respuesta y sospecho que él ya tiene una más que pergueñada.

Ayer, sin ir más lejos, me decía:

—Abuelo ¿Qué opinas de esta democracia? Siempre me has dicho que la inventaron los griegos y que es el mejor método de gobierno que se conoce.

—Habré dicho el que se conoce hasta ahora, a lo mejor mañana se descubre otro que supere a este. Ten en cuenta que nuestras diferencias con las democracias griegas, como el tiempo que nos separa de ellas, es abismal. Aristóteles, al que ya conoces, habla en su Política de las distintas formas de gobierno y se decanta por la democracia, pero ya sabes lo que era la democracia en su tiempo, tenían derecho a voto los que poseían tierras o peculio y pare usted de contar. Ni los pobres, ni los esclavos y mucho menos las mujeres.

—Pues vaya democracia.

—Por eso te digo, cada cosa hay que adaptarla a su tiempo, a su lugar y al entorno sociopolítico en que se desenvuelve. En este país no podemos hacer abstracción del entorno en el que estamos situados.

—Europa.

—Exacto, para bien o para mal —ya no es momento de considerarlo— somos parte integrante de la Comunidad Europea y las directivas que emanan de allí son de obligado cumplimiento.

—Pero entonces le hemos cedido nuestra capacidad de decisión.

—En parte sí, es el precio que hay que pagar, como hay que pagar un precio por tener seguridad. A cambio, se ceden parcelas de libertad. Las cámaras de seguridad son un atentado a la libertad, sin embargo, nos protegen de las barrabasadas de los malos. Lo uno por lo otro. El secreto está, como en casi todo, en el equilibrio.

—Entonces, ¿es necesario un Estado autoritario?

—Depende de lo que entiendas por Estado autoritario. Es preciso que haya autoridad, porque si no, por desgracia, esto sería un desmadre.

—¿Homo homini lupus?

—Hombre no tanto, pero por simple estadística, por cada x personas honradas hay un número Ɛ de chorizos o maleantes, el mismo número que fijaba el profesor Cipolla para el de inútiles en cualquier colectivo, el mismo que existe entre los políticos que han alcanzado su nivel de incompetencia según el principio de Peter.

—Pues tenemos un problema si el voto de cada uno de los ciudadanos vale lo mismo, siendo así que sus categorías mentales, sus estudios, su formación y su criterio son muy diferentes.

—Claro, pero hay un principio irrenunciable de la democracia: “Una persona, un voto”.

—Entonces, estamos un poco atrapados en nuestras propias normas ¿no?

—Estamos.